Caminando Desnudos Por Acantilados Frente Al Mar

Llegué a la playa Puerto Viejo y había poca gente, crucé el cerrito y llegue a Puerto Bonito y había poca gente también. Daniel, Julio y yo, muy poca gente en realidad. –Bueno, habrá que esperar –dijimos–. Con Daniel instalamos nuestra pancarta y empezamos a conversar. Siempre es grato conversar con Daniel. Las horas pasaron, se despejó el cielo y en eso llegó Jorge. Julio que dormía hasta ese momento se nos unió. Luego, después de una muy larga conversación, a buscar un poco de sombra debajo de las sombrillas mientras que Celso hacía su aparición a lo lejos al mismo tiempo que Julio se iba. El tiempo pasaba y el ambiente de hermandad que reina siempre entre nosotros se imponía cuando Luis, su hija y Delia llegaron. –Vámonos a bañar, –nos animó Delia– y nos fuimos a bañar todos. Luego Luis propuso jugar al Yan Ken Po, y sin entender bien el juego, comenzamos, carrera tras carrera y luego nuevamente al mar. Después, –Vamos a explorar las cuevas –propuse–. Fuimos Delia, Natalí, Celso, yo y detrás de nosotros Jorge. Exploramos todas las cuevas, se acabaron las cuevas y pasamos a la otra playita, había gente “textil” ahí. – ¡Vamos! – Dijo Delia–. Bueno vamos, respondimos, ellos invaden nuestro espacio a veces, por qué no invadir su espacio también. Alguien dijo, subamos hacia la parte de arriba de los acantilados, – ¡Vamos! –, replicamos, nuevamente, los demás. –Esos cerros parecen de arena, pero el suelo es duro y lleno de piedritas puntiagudas, –dudó alguien–, igual vamos, dijeron todos. Jalamos a las chicas hasta una pequeña cima. ¡Que vista!, la pancarta abajo a lo lejos y el mar al fondo, una foto para el recuerdo y otra más. Ahora a bajar, Puerto Viejo se veía al fondo, otra foto con Puerto Viejo… Bajamos y regresamos felices de terminar nuestra exploración, Cuando llegamos a nuestra área Una cuatrimoto había caído desde la parte alta del acantilado que está justo atrás de nuestra área. Un joven estaba herido y de puro milagro solo tenía heridas al parecer leves. Su moto y él cayeron desde una altura de aproximadamente 60 metros pero él se tiró de la moto y quedó a medio acantilado, Daniel y Luis le ayudaron a bajar. La moto quedó abajo destrozada. Vinieron los familiares, se lo llevaron y la moto al final quedó ahí. Al morir la tarde, Delia que descansaba sobre la arena, de pronto fue enarenada por alguien, y luego ella se vengó con Jorge a quien enarenó también por todos lados. El pobre Jorge quedó con arena en los ojos y yo todavía sigo con la arena en mis oídos. Así acabó el domingo en Puerto Bonito, después del último baño de la tarde en el mar, emprendimos el regreso. Tuvimos que caminar hasta la Panamericana, ya de noche, cansados pero felices de haber corrido y jugado toda la tarde y con ganas de volver el próximo domingo.
leonmadero leonmadero
36-40, M
Dec 5, 2012